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16.07.2019

19/06/2019

Tucumán

Fueron víctimas de abusos en la infancia y hoy generan conciencia para prevenirlos

La organización "Adultxs por los Derechos de la Infancia" abre espacios de discusión y visibilización de la problemática que afecta a 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes. Esta semana brindarán charlas en la Capital y en Yerba Buena. “Tratamos de
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"Para criar un niño hace falta una aldea" es el lema de la ONG que busca erradicar los ataques sexuales a los niños, niñas y adolescentes.

Los fundadores de la Asociación Civil "Adultxs por los Derechos de la Infancia" visitan Tucumán en su "gira de visibilización" para generar espacios de discusión y reflexión para detener los abusos sexuales que sufren niños, niñas y adolescentes en Argentina. Brindarán charlas este martes 18 de junio, miércoles 19 y viernes 21 en San Miguel de Tucumán y en Yerba Buena con entrada libre y gratuita. 

De cada 10 niños, dos sufren abusos y uno de esos ataques ocurre en el ámbito intrafamiliar de cualquier sector social y económico.

Sebastián Cuattromo y Silvia Piceda fundaron la ONG que desde hace 7 años recorre el país para visibilizar y prevenir los abusos sexuales en la infancia. La organización está conformada por adultos que sufrieron abusos en la niñez y hoy realizan acciones tendientes a concientizar y prevenir sobre la problemática que atraviesa a la sociedad de manera transversal.

“Tratamos de ser en el presente aquellos adultos que tanto hubiéramos necesitado tener cuando fuimos niños y adolescentes víctimas de abuso y que no tuvimos”, relata Cuattromo en diálogo con eltucumano.com, cuando se le consulta sobre los objetivos de esta organización. Recién llegados de Salta, acercan a la comunidad tucumana sus testimonios de padecimiento a causa de la violencia que sufrieron en la infancia, pero también de la lucha que llevan adelante para sanar.

Las cifras que se manejan a nivel nacional son contundentes: De cada 1.000 abusos que ocurren, 999 quedan impunes. Esto ocurre porque menos del 10% de esos casos llegan al Poder Judicial y, de ese pequeño universo, sólo uno termina en condena. "Es un símbolo dramático del estado de impunidad de este delito", explica Cuattromo. En este sentido, con el anhelo de que los testimonios que compartirán en las charlas puedan servirle a los demás para afrontar situaciones similares, generan espacios de contención y confianza que ellos mismos no tuvieron, para que la comunidad pueda expresarse e informarse. 

"Nuestra obligación, como adultos sobrevivientes del delito de abuso sexual infantil, es que estos niños tengan estos espacios que no tuvimos".
De la experiencia vivida a lo largo de estos siete años de trabajo en la ONG, sus fundadores rescatan la participación comunitaria, el interés y las inquietudes. Según analizan, existe en la actualidad una creciente necesidad colectiva de "hacerse cargo", de hablar de los abusos para defender y proteger a los niños y niñas. 

"Tenemos gran participación de adolescentes y jóvenes. Esto da cuenta de la enorme necesidad de poder expresarse y compartir sus experiencias con respecto a esta gran injusticia. También revela una de las grandes deudas de los adultos y del Estado como garante de los derechos de la infancia que es saber generar los contextos y ámbitos donde niños y adolescentes puedan compartir lo que están sintiendo y que, además, tienen adultos confiables al lado para recurrir", explica Cuatromo, quien hace hincapié en la educación como herramienta de prevención. 

"Abogamos en todo el país para que se aplique la Ley de Educación Sexual Integral, que fue sancionada hace años pero está muy lejos de ser aplicada efectivamente en escuelas de todo el país. Esto generaría espacio y ámbitos para que los jóvenes puedan hablar de lo que les pasa. Si eso sucediera, el abuso sexual intrafamiliar tendría que aflorar como nunca", destaca ya que es el tipo de ataque que predomina y del que es más complejo resguardar a los niños. Además de quedar impunes, es probable que las víctimas entablen re-vinculaciones con los adultos agresores.  

En las charlas que brindarán esta semana en la provincia, además de relatar sus testimonios, abrirán el diálogo con el público para aportar a la construcción colectiva y al crecimiento de redes y vínculos para evitar el aislamiento de las víctimas o de los adultos que quieren acompañarlos y protegerlos. 

"Para criar un niño hace falta una aldea", ese es uno de los lemas que maneja la organización porque "la suerte del niño depende de toda una comunidad y del Estado; no puede ser relegado únicamente al ámbito privado".

La excepción a la regla

En 2012 condenaron a 12 años de cárcel al sacerdote Fernando Picciochi, quien abusó de Sebastián cuando cursaba séptimo grado en un colegio confesional. Se trata de uno de los pocos casos que llegaron a la justicia y condenaron al culpable. "Una de las cosas más dolorosas fue que no pude hablar durante 10 años por la falta de ámbitos donde yo sienta que podía hablar y compartir lo que me estaba pasando. Tenía que ver con el ambiente de este colegio y el clima hostil de mi familia. Pude empezar a hablar a los 23 años, cuando lo conté por primera vez y realicé la denuncia. Tuve que luchar por 12 años y se llegó al juicio oral y público que terminó con la condena de este cura a 12 años de prisión por corrupción de menores", relató.

www.eltucumano.com
 

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